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miércoles, 10 de enero de 2007

Más Allá de las Palabras

Todos los libros acerca de Tao, no hablan de Tao. Simplemente recrean su esencialidad conforme a una relativa visión destinada a mutar, cambiar y transformarse inexorablemente.
Porque el verdadero Tao es la Nada en sí, y la Nada de Tao es la trascendencia de todo lo conocido.
Por más que se intente precisarlo, jamás se revelará. Y aun así, se expresa por doquier.
Aunque se haga de todo, al final será como si nada se hubiese hecho. Esta es la última realidad de Tao. Es la Ley del Wei Wu Wei.
Todo sucede, y el Tao sigue permaneciendo inalterable, y aunque el universo desaparezca, su esencia se mantendrá imperturbable.
Y el Tao de los seres humanos consiste en conectarse con dicha trascendencia: la Nada de Tao, a fin de darle sentido a su existencia.
... y mientras se lee este pensamiento, algunos seres están naciendo y otros están muriendo.
Justo en este momento, alguien nace y alguien muere.
En este preciso instante alguien está salvando una vida y alguien la está quitando.
Alguien está celebrando y alguien está sufriendo.
Ahora mismo, muchos están haciendo el amor mientras tanto, otros hacen la guerra.
Exactamente ahora, alguien está construyendo y alguien esta destruyendo.
Y en esta abismal disparidad vivencial, muchos duermen y sueñan, pero ¿cuántos despiertan?

¿Creéis que la Revolución Pedagógica de la Nueva Educación Humanizada, Humanista y Humanitaria podrá de algún modo impulsar un conciencia más elevada?